Ashnar
El linaje de la espiga. Sus tierras dan cada estación más de lo que prometen.
El linaje de Ashnar nació en el séptimo año del hambre. Con la tierra agrietada y los graneros vacíos, una joven llevó su último saco de semillas a un valle reseco y le dio un nombre a cada espiga. A la primavera siguiente, el valle ondeaba como el oro; los pueblos que se saciaron con aquella cosecha dieron el nombre de la mujer al trigo, y el nombre del trigo a sus hijos. En las casas de Ashnar, todavía hoy, antes de partir el primer pan se esparce sobre la tierra un puñado de harina. Dicen que en sus campos hasta el viento lleva semillas, y que hasta la lluvia les pregunta cuándo caer. El camino por el que marcha todo ejército empieza en un granero, y Ashnar lo supo antes que nadie.
Qué hace
Madera, piedra, hierro y trigo: todos tus campos de recursos rinden un 4% más en cada uno de tus dominios. Esa abundancia llega a cada rincón de tus tierras: a tus edificios, a tu ejército, a tu almacén.
Tres reglas
Cuando fundas tu dominio, tu casa te acompaña toda la era. En la nueva era vuelves a elegir.
Tus rivales solo descubren tu casa enviando exploradores; tus aliados la ven.
El efecto de tu casa se suma al de cualquier edificio que haga lo mismo.
Elige tu estandarte.
Eliges tu casa al unirte a un mundo. Que tu estandarte refleje tu forma de jugar.